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Los Rayos X

Los rayos X

Entre los poderes de Superman este jamás pasará por alto, sin embargo la limitación delante del plomo siempre despertó cierta curiosidad. La historia de los rayos X es extraordinaria. Durante siglos los médicos se preguntaron cómo observar el interior de un cuerpo humano vivo, sin las molestias de una disección. En el siglo XVIII se usaba la percusión como la herramienta más novedosa. A comienzos del siglo XIX se inventó un instrumento que ampliaba la audición, el estetoscopio. A finales, un investigador alemán, Röntgen, intrigado por la luminiscencia, comenzó a practicar una serie de experimentos en la oscuridad con los rayos catódicos. Después de cubrirlos advirtió que una pantalla de bario situada a unos metros recibía cierto resplandor. Cuando volvió a hacerlo con otro material se sorprendió al ver el interior de su mano. Más adelante, usando la misma técnica de la fotografía, tomó la primera radiografía de la historia: la mano esquelética de su esposa, con todo y anillo. No tardaron en aparecer más estudios y más adelante se supo que los átomos de plomo no permitían que pasaran los rayos; la piel, por el contrario, sí.

Crédito de la imagen: Getty Images

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