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Lo Sublime

Lo sublime

Durante la segunda guerra mundial, bajo el estruendo de las aeronaves y las detonaciones, un soldado simplemente exclama “… es sublime.” Cualquiera podría pensar en el temor y el repudio, pero según varios testimonios el espectáculo es hipnótico. La experiencia estética no gira siempre alrededor de la belleza. Ya en el siglo XVIII Burke comprendió que el registro de nuestras reacciones nos deja entrever una relación singular. Delante de la inmensidad, en las montañas escarpadas por donde se oye el gemido del viento, al frente de un mar embravecido, ante un cielo que amenaza deshacerse en tormentas, la persona experimenta una reducción psicológica inusual: se siente impotente y maravillado. Las fuerzas elementales de la naturaleza lo sobrepasan. Su percepción subjetiva del tiempo y el espacio se estremece. Su cuerpo parece rendirse. La palabra sublime trata de esas experiencias. El romanticismo tanto en la pintura como en la poesía no dejó de visitar este tema.

Crédito de la imagen: Mikko Lagerstedt

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