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“La Civilización De La Memoria De Pez” Por Bruno Patino. Editorial Alianza

“La civilización de la memoria de pez” por Bruno Patino. Editorial Alianza

La mayoría de documentales que tratan sobre los efectos de la red a nivel psicológico y social tan solo acarician la superficie. En varias oportunidades entrevistan a los responsables de las redes sociales que no dudan en prevenir al mundo sobre sus efectos perjudiciales, después de convertirse en millonarios, claro. Bruno Patino, director editorial de Arte France y decano de la escuela de periodismo de Sciences Po, nos ofrece un diagnóstico más profundo y una mirada más suspicaz.

Entre los usuarios de la red formamos una mina a cielo abierto donde la atención es el metal precioso que las compañías buscan a como dé lugar. Desde hace décadas se conocen los mecanismos de la adicción y, bajo la misma macabra dinámica que gobierna una máquina tragamonedas, así también disponen la información en las redes, la arreglan para que la persona quede a la espera de qué aparece, qué se está perdiendo o qué habrá. Según los estudios que emplea Patino el uso del celular ha aumentado de manera exponencial. La obra es reciente, pero no incluye los datos de su uso durante el COVID-19. Las cifras superan en promedio las 3 horas.

Con esta adicción los niveles de ansiedad crecen. La memoria queda afectada. Estas características contribuyen a modelar una persona impulsiva, impaciente, que llega donde la marea digital la lleve.  Así, entre los sobresaltos por las notificaciones y las efímeras novedades, se drena cada molécula de atención. Desde luego en un principio se pensó que la unión que propiciaba la red aumentaría la capacidad de nuestra especie y, en algún sentido, lo ha hecho, pero a cambio de esta promesa de corte utópico descansa la realidad de la economía de la atención: esta es la nueva moneda de nuestros tiempos, quienes tocamos la red participamos en mayor o menor medida en este nuevo mercado: ¿cuánta atención das? ¿cuántas capturas? Y esta atmósfera crea una nueva dependencia. Los estudios que revela Patino dejan al lector pasmado. Según Shoshana Zuboff, investigadora norteamericana, existe un paralelo entre el capitalismo industrial y el digital. Ambos explotan sus territorios con la misma intensidad y sin preocupación alguna por las consecuencias. (Ver pg 83)

Portada del libro “La civilización de la memoria de pez” Editorial Alianza

¿Y dónde quedan los medios de comunicación tradicionales? Se sabe que las redes muestran un “feed” personalizado y que tarde que temprano nos convertimos, como dice el autor, en los protagonistas de nuestra propia publicidad. La vieja forma de presentar noticias ha quedado en el ayer, ahora estas mismas plataformas, con el ánimo de que la mina no cierre, desmoronan la información y, según el momento, barajan las cartas para que aumente la intensidad. Del ala radical y la teoría desquiciada nos separan tan solo unos cuantos clics. Y como ya se reconoce que el público permanece atrapado por este estilo, los demás medios también tienden hacia allá. Para esta tendencia no es necesario sustentar la verdad, con tan solo mostrar la verosimilitud el público ya tiene lo suficiente: se procura la carnada; lo demás es comportamiento natural. Un par de datos y ya se tienen la provocación.  Mi ejemplo predilecto está en la página 120. Cito:

“Uno de los mayores éxitos de Spurious Correlations muestra así el paralelismo absoluto, año tras año, entre el número de personas ahogadas en una piscina en Estados Unidos y el número de películas en las que trabaja el actor Nicolas Cage (que se ha convertido en un meme legendario, una estrella de Internet muy a pesar suyo). Estadísticamente, es impecable. El índice de correlación es del 66% (r=0,666004). “Parece casualidad”, añadirían los defensores de la teoría conspiracionista…”

¿Qué extraña idea parece obligar a los productores de películas de Cage a ahogar a las personas en esa piscina? Estos números “no pueden” ser casualidad. Aquí hay algo más que una coincidencia…

La atención de un pez de colores no supera los ocho segundos. Su mundo se reinicia al noveno. La de los usuarios más frecuentes de la red llega un segundo más allá. ¿Quién tomará ese minúsculo momento? ¿Quién lo reclamara como suyo? Porque vale… y mucho. ¿Será que se puede fragmentar aún más?

Retrato de Bruno Patino


Crédito de la imagen de cabecera: Hsu Tung Han

Esta entrada tiene 2 comentarios
  1. Fernando. Su reseña invita tanto a leer como a reflexionar. El escritor español Javier Marías, como usted y el autor que nos propone, Bruno Patino, exigen nuestra atención y concentración en búsqueda de una mayor introspección que nos haga seres maduros y responsables.

  2. Gracias por tus palabras, Nazly. Sin duda, es una lástima, porque la red tiene todas las posibilidades de contribuir al bien del mundo y lo ha hecho de manera significativa, sin embargo su perversión es un tema importante, que está arrojando hoy en día efectos muy claros que no serán fácil de combatir en las actuales circunstancias.

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