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Solomon Eagle Y La Peste 1665-1666

Solomon Eagle y la peste 1665-1666

Pronto llegaría la fecha. En los últimos años Inglaterra había pasado de la decapitación de su rey a una despiadada guerra civil. De Holanda llegó un brote de la peste. En un principio no hubo alarma, pero al cabo de unos meses las parroquias arrojaban cifras desoladoras. Solomon Eagle, de profesión músico y de vocación profeta apocalíptico, fue una de las voces que despertaba mayor temor. Cuando un cometa cruzó el firmamento su credibilidad ganó fuerza. Hubo arrepentimientos, fugas, alucinaciones colectivas, acusaciones y, por supuesto, profecías, que ni siquiera en la tranquilidad son escasas. Al parecer el juicio final se ajustaba, por una sola ocasión, a las arbitrariedades del calendario. A mediados de Junio los números alcanzaban el orden de los miles. Eagle se sintió poseído por el familiar espíritu del fin de los tiempos y andaba dando sus discursos con una suerte de cacerola encendida sobre su cabeza, como estrategia publicitaria desde luego. Las enormes fosas que se llenaban de cuerpos exánimes, las carrozas de muertos, los gemidos y los llantos, suministraron una macabra inspiración. Finalmente, su voz se apagó antes que el fin de peste: él murió unas décadas más adelante, pero lo arrestaron ese mismo año. Cuando terminó 1665 las cifras fueron disminuyendo, cualquiera podría pensar que lo peor había pasado, pero no fue así: un voraz incendio arrasó media ciudad en 1666.

Crédito de la imagen: Paul Falconer Poole

Esta entrada tiene 2 comentarios
  1. Fernando, interesante el punto de vista que denota en su blog sobre la peste del siglo XVII en Londres. Tuve la oportunidad de asistir a su magistral clase sobre la epidemia conocida como gripe española y considero muy acertado su acercamiento y exposición de lo ocurrido, con estadísticas y expansión geográfica. Lamento no haber podido presenciar y aprender de su conferencia sobre la epidemia de que trata el presente escrito.

    Por otra parte, en una de sus clases, en nuestro curso de Grandes Ideas de la Humanidad, hizo usted alusión al libro de Jared Diamond: Armas, gérmenes y acero, mil gracias por la recomendación; conocía del autor Colapso, mas la erudición y precisión, en particular respecto de las enfermedades surgidas con ocasión de la domesticación de animales ha sido una gran enseñanza.

    Gracias por su amabilidad en entregar su conocimiento.

    1. Me alegra mucho, Nazly. Sí, Diamond tuvo en “Armas, gérmenes y acero” una obra maestra en realidad. Ahora leo “El tercer chimpancé” y va muy bien. El tema de las pandemias seguramente aparecerá dentro de poco. Ojalá puedas ver este viernes la clase de Davivienda dedicada a Voltaire. Saludos!

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