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“La Transformación De La Mente Moderna” Por Jonathan Haidt Y Greg Lukianoff

“La transformación de la mente moderna” Por Jonathan Haidt y Greg Lukianoff

Cuando se repasa las noticias de las protestas universitarias más recientes, después de escuchar las intervenciones de los estudiantes y leer las consignas y los pliegos de peticiones, se reconoce una serie de recurrencias, una mentalidad que ha emergido desde hace unos años. ¿Qué características muestra? ¿Qué virtudes busca? ¿Dónde encuentra sus afinidades y sus fuentes predilectas? Responder a estas preguntas e indagar las probables respuestas fue la tarea que emprendieron Jonathan Haidt y Greg Lukianoff.

Jonathan Haidt es psicólogo social, hoy es considerado uno de los pensadores de mayor renombre en la cultura anglosajona, muchos de sus libros han sido traducidos al castellano, mencionemos “La mente de los justos” donde da un viro al estudio psicológico de las inclinaciones políticas. Greg Lukianoff es abogado y columnista en diversos medios, su trabajo estudia, principalmente, la libertad de expresión. Los dos compusieron un extenso artículo donde analizaban las nuevas tendencias que emergían en las universidades norteamericanas. De las transformaciones que reconocieron y de los acontecimientos más recientes surgió la idea de esta obra. El título original de este libro en inglés es “The Coddling of the American Mind”, que traduciría “El mismo de la mente americana” que hace poca justicia al contenido, de ahí el cambio a “La transformación de la mente moderna”. Los autores escriben un prólogo para la versión hispana donde justifican la traducción de la obra: se estudia el perfil de los estudiantes norteamericanos hoy, que muestran rasgos presentes en otras partes del globo.

Portada del libro: “La transformación de la mente moderna”

La clase, literatura; el tema, Safo de Lesbos. El lugar Red College, Portland. Lucía Martínez Valdivia pide a los manifestantes, que arengan contra de la hegemonía blanca, que cesen el estruendo; la profesora padece estrés postraumático. Los manifestantes reclamaron, ¿cómo es posible que se establezca una jerarquía de traumas? Enseñando Safo, poeta lesbiana de la antigua Grecia, la profesora Martínez desconoce las expresiones artísticas de las minorías; pidiendo respeto a su condición, se impone ella delante de la comunidad discapacitada… El lugar, la Universidad estatal de Evergreen al sur de Seattle; el profesor, Bret Weinstein, suscrito al departamento de biología; el año 2017. A raíz de la posesión como presidente de Donald Trump los organizadores del evento “El día de la ausencia” quisieron proponer un cambio: usualmente la comunidad afrodescendiente “pasaba un día al año fuera del campus para que su ausencia-y por tanto la importancia de sus contribuciones- se notaran” (página 182), ese año se iba a pedir que los estudiantes y profesores blancos también se mantuvieran alejados del campus. Bret Weinstein mostró su desacuerdo escribiendo un correo electrónico, en un tono respetuoso y formal. El resultado, caos. Hubo manifestaciones, amenazas, participación de la policía, toma del campus universitario, arrestos, daños públicos, entre otros.

La aclaración nunca sobrará. La oportunidad de disenso es la columna vertebral de la academia y una de las virtudes de la sociedad liberal. Manifestaciones así dan a entender que se vive en una atmósfera de una profunda sensibilidad, de una hipersensibilidad, donde la inevitable controversia se interpreta como amenaza, donde la polarización asciende a una rapidez trepidante dejando a los opositores no en el diálogo, en busca de al menos un entendimiento, sino en una confrontación plena. El propósito de “La transformación de la mente moderna” consiste en responder cuál fue la pedagogía y el contexto que ha contribuido y que contribuye a que se alcance semejantes escenarios, cuáles son las consecuencias, qué cabe esperar, cómo recuperar el rumbo.

El subtítulo del libro da una clave “Cómo las buenas intenciones y las malas ideas están condenando a una generación al fracaso”. El primer significado es la sobreprotección. No es fácil advertirla ni reconocerla, porque no se obra por maldad ni por descuido, se educa bajo una preocupación constante ante el riesgo tanto a nivel psicológico como físico, se intenta salvaguardar en el espectro mismo de las posibilidades, extender la protección tanto como se pueda en los diferentes escenarios, comenzando, por supuesto, desde los más insignificantes. Sin la exposición adecuada, la hipersensibilidad florece y con la hipersensibilidad, el miedo, la alarma. Una niñez que no disfruta subiendo un árbol pierde un riesgo, es cierto, pero gana un temor.

La cultura de la sobreprotección llegó a la universidad. El proceso que la estaba convirtiendo en una corporación estaba ya completo: el estudiante ahora es el cliente y la exigencia de cliente es el cuidado.  El profesorado apunta una ideología que señala la dominación milenaria de ciertos grupos y que busca nivelar el terreno para remediar las injusticias. Desde entonces cualquiera que formule una crítica a este frente ha sido tratado no como un portavoz de una opinión diferente, sino como una amenaza. Se mira con tanto escrúpulo las expresiones que, sin la menor provocación, se dispara el gatillo de la denuncia.

Las redes y la creciente digitalización de las interacciones no brindan ayuda. Y los remedios que la civilización ha forjado contra este mal quedan de lado. También la empatía que no aparece en tanto el otro no es una persona, sino el grupo, la clase, el rótulo. Esta hipersensibilidad no enfrenta a un oponente en particular, sino a una abstracción, producto de las enseñanzas, los miedos y los prejuicios, frente al cual es absolutamente desaconsejable transigir.

Los autores establecen un diagnóstico en los capítulos finales y señalan una serie de remedios. Haidt cita una frase de Buda que ha examinado en otra de sus obras “tu peor enemigo no puede dañarte tanto como tus propios pensamientos sin vigilancia. Pero una vez que los dominas, nadie puede ayudarte tanto, ni siquiera tu padre o tu madre.” Sobra decir que hacer esto no es nada fácil.

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