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La Fascinación Del Vampiro

La fascinación del vampiro

Las tradiciones populares y las mitologías son generosas cuando de vampiros se trata. Existen muestras en las civilizaciones egipcia, india, maya y griega. En ese mismo siglo George Frazer en “La rama dorada” habló sobre una tradición en los pueblos eslavos, donde se prendían hogueras en la noche para distanciar a los vampiros del ganado. Se sabe que Bram Stoker consultó la última obra y también un relato de Sheridan Le Fanu, “Carmilla”. Más adelante el autor irlandés se informó sobre las tradiciones de Rumania y Hungría. El desarrollo de su obra giró alrededor de la historia de un personaje del siglo XV en Transilvania, Vlad Tepes, “El empalador.”

Desde el castillo de Vlad el paisaje resulta hermoso. Alrededor de los corredores y en las habitaciones descansan imágenes de Vlad, su árbol genealógico, sus descendientes, los aparatos de tortura y tanto el dormitorio como el comedor principal. En los alrededores y al interior del castillo se venden medias, imanes, destapadores, afiches, pocillos, suéteres y libretas. Los guías cuentan con voz truculenta las masacres: las destrezas gastronómicas que involucraban cabezas de turco asadas, los empalamientos de miles y miles de soldados y el terror que despertaba Vlad entre sus mismos súbditos. En Rusia son más discretos con el legado de Iván “El Terrible”, que como Vlad entretuvo su infancia empalando animales. En Rumania su combate contra los turcos es considerado heroico, sin bien su figura es ciertamente polémica.

Según el poeta y crítico colombiano Guillermo Martínez, quizá se pueda explicar la fascinación por la figura del vampiro en tanto es un desterrado de la luz, una figura rebelde que se opone al orbe de la mortalidad, la encarnación plena del mal, la desnaturalización de la condición humana que tiene un asomo intenso de placer. Debemos añadir que esta fascinación ha sido ayudada también por el séptimo arte, donde la estética de la oscuridad no deja de suministrar nueva vida al viejo tema del vampiro. Estas explicaciones, me parece, no son suficientes: el tema del vampiro esconde bien las razones últimas de su fascinación. Quizá el punto de partida no sea tanto el entusiasta del vampiro, sino quien ha sido siempre inmune a su encanto. Encontrarlo no será sencillo, eso es seguro.

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