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“Mi Vida Con Leonardo” Por Martin Kemp.

“Mi vida con Leonardo” por Martin Kemp.

Después del fallecimiento de Carlo Pedretti en el 2018, el profesor Martin Kemp ocupa la honrosa plaza del especialista más renombrado sobre Leonardo Da Vinci del mundo. Su hoja de vida así lo demuestra. Además de sus obras, donde articula su formación científica con su profundo conocimiento en historia del arte, ha dirigido varias exposiciones y ha sido el consultor por excelencia toda vez que se trate de obra que reclama la autoría del gran pintor. Kemp sigue la estela de Gombrich en su acercamiento. Su perspectiva se nutre de los cuantiosos aportes que entrega el desarrollo tecnológico, donde, en un mismo escenario, une al estudio clásico las técnicas forenses.

Esta obra no es una introducción ni una biografía sobre Leonardo. Recientemente Walter Isaacson publicó una que bien puede servir de introducción al tema. En sus otras obras Kemp ha dado algo menos usual: un análisis sobre la metodología y una interpretación sobre las obras tanto científicas como artísticas. Al día de hoy, y después de haber leído cuanto libro de Leonardo ha llegado a mis manos (incluso unos vergonzosos), su interpretación sobre la Mona Lisa me parece de una lucidez excepcional. El lector hispano encuentra este tema en una de sus monografías publicada en el Fondo de Cultura Económica, “Leonardo” (2006).

La bella principessa

“Mi vida con Leonardo” es el recuento de la inmensa labor que ha hecho Kemp a lo largo de los años. Esta obra da un análisis sesudo sobre las últimas atribuciones tanto “Salvatore Mundi” como “ La bella principessa”. Su testimonio deja ver los entresijos del mundo del arte, donde las grandes fortunas y los marchantes andan a la cacería de una oportunidad que persiguen con distintos fines. Un solo dibujo de Leonardo es capaz de mudar la vida de un museo y qué decir de la suerte de un coleccionista. Resulta fascinante reconocer en Kemp a un estudioso nato que no permite ningún tipo de concesiones, ni siquiera la oportunidad, que abundan, de sentirse tratado especialmente. La atribución es ciencia para Kemp y más allá del ojo del conocedor, que durante décadas se preciaba de tener la última palabra, hoy en día la tecnología procura herramientas indispensables tanto para el estudio como para la atribución. Con todo, el territorio es desigual. Los falsificadores abundan. Los intereses comerciales parecen promoverlos. La táctica es cruel: son tantos que no se da abasto. Kemp cuenta que después de los últimos inconvenientes que tuvo, daba un paso al lado. Recientemente en España apareció un supuesto autorretrato de Da Vinci que contó con un manejo publicitario enorme, se publicaron novelas, estudios, hubo exposiciones, pero basta una simple fotografía para darse cuenta de que esa pieza no es ni de Leonardo ni de la época. Vendrán otros intentos sin duda: que se cole una mentira es terrible, pero que se pierda una pieza de verdad es peor.

Salvatore Mundi, detalle. ¿Por Leonardo? Según Kemp, sí.

El tema de la restauración es otro que discute el libro. El deterioro de sus obras, en especial La última cena, es un territorio que ha merecido un estudio profundo y detallado. Dada la singularidad de su modo de trabajo Leonardo empleaba sus propias técnicas y ensayos que, si bien le permitían trabajar con más tiempo, contribuían al deterioro a mediano plazo e incluso al corto. Existe una larga historia de restauraciones desafortunadas que han sido claves para quienes se oponen a tocar estas piezas. Cuando algunas obras se han intervenido el resultado es tan distinto que no deja de producir recelo. Kemp muestra sus incertidumbres en medio de un territorio tan complejo.

La obra carece de un acercamiento personal con el autor, salvo unas cuantas frases al principio y al final. La perspectiva del científico reina soberana. No obstante, el capítulo final procura un inventario parcial de locuras que ha despertado Leonardo y no hablamos de las medias con la cara de la Mona Lisa ni de los consabidos imanes para la nevera, no. Hablamos de las conspiraciones, de los secretos, de la genealogía, de las claves, de los misterios y, en especial, de una paciencia casi infinita para tolerar la tontería. Kemp transcribe una respuesta que envía a estos embajadores de lo oculto. Cita un trabajo maravilloso de su maestro Gombrich titulado: Leonardo y los magos, polémica y rivalidad. (En “Nuevas visiones de viejos maestros”, editorial Debate), donde queda expuesta la postura en sus propias palabras: el menosprecio de Leonardo a este tipo de “conocimiento” era tajante, tanto así que lo parodia escribiendo profecías, que no eran otra cosa sino simples adivinanzas.

“Mi vida con Leonardo” por Martin Kemp. Editorial Alianza 2019

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